Agotadito me ha dejado mi última escapada a Londres. Cinco intensos días que aproveché para hacer las compras navideñas (¡¡¡por una vez y con tiempo ya tengo todos los regalos!!!...), ver algún espectáculo del West End y que se cuece dentro de la capital británica.
Londres sigue siendo la ciudad europea más excitante y en estas fechas pre-navideñas está preciosa (aunque este año el fantasma de la crisis también se nota...).
Es muy entretenido pasear por sus calles viendo las decoraciones navideñas (naturalmente fui a ver al Claridge`s el fantástico árbol de Lanvin, con el que me saqué foto, que no cuelgo porque para nada soy ego-blogger y me da verguenza...) y los escaparates de las tiendas que en estas fechas sacan toda la artillería, exprimiendo la imaginación al máximo para impactar a los transeuntes.
Es muy entretenido pasear por sus calles viendo las decoraciones navideñas (naturalmente fui a ver al Claridge`s el fantástico árbol de Lanvin, con el que me saqué foto, que no cuelgo porque para nada soy ego-blogger y me da verguenza...) y los escaparates de las tiendas que en estas fechas sacan toda la artillería, exprimiendo la imaginación al máximo para impactar a los transeuntes.
Este año me quedo con los de Fortnum & Mason, la british tienda delicatessen por excelencia, que se ha inspirado en el mundo del cabaret para su decoración navideña "Spectacular". Rojo, púrpura, plumas y lentejuelas,... que nos trasladan al universo del Folies....
La decoración continúa en el interior de los almacenes, donde
nos encontramos con fantásticas vedettes colgadas del techo y árboles decorados con plumas que enmarcados
por el barroquismo del edificio completan perfectamente la
escena.
Después de contemplar la maravillosa decoración, compré como siempre el ya tradicional para mi, Christmas Pudding (desde que me lo descubrió un amigo me he vuelto adicto...) y las consabidas galletitas y tes. Eso sí, me quedó pendiente un capricho que tengo que cumplir en mi próxima visita, que es tomarme un tradicional tea en su restaurante...
Esta vez me controlé bastante en mi visita, y compré lo justito porque al final siempre acabo con la maleta de vuelta llena de cajitas de F&M, y además aún quedaban muchos días de compras por delante...






















